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El pan sin harina

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A pan bodegon

 

El  pan es, junto con el azúcar, el alimento que más problemas nos suele dar mientras hacemos dieta.

Su consumo está muy arraigado en nuestra cultura y en la mayoría de los casos se nos hace difícil prescindir de él. Forma parte de nuestra alimentación desde que éramos niños ya que hasta no hace muchos años era la base de la alimentación. Nuestros abuelos, sobre todo en el área rural, comían casi a diario sus sopas con abundante pan moreno. Y para cenar casi cada noche había un "pa amb coses" sobre la mesa.

    Curiosamente, pese a consumir bastante más pan que en la actualidad, la obesidad era mucho menos frecuente.  La causa de esta aparente paradoja la encontramos en el enorme incremento que ha experimentado el consumo de azúcar en las últimas décadas.

     El pan tiene un índice glucémico muy elevado. O sea, que tras su consumo se eleva mucho el azúcar sanguíneo. Esto, sumado al hecho de que solemos consumirlo a diario, incluso varias veces al día, nos indica claramente que tenemos un problema con este alimento. Y no sólo durante la pérdida de peso sino también después, durante el mantenimiento.

  

 

     Durante años hemos empleado en nuestra dieta tostadas de harina integral. Van mucho mejor que el pan normal pero siguen estando elaboradas con harina. Integral, pero harina al fin y al cabo. Y la harina frena la pérdida de peso. Eso por una parte.

    La segunda parte del problema llega con el mantenimiento. A nadie le gusta pasarse el resto de su vida a base de tostadas. Probamos con pan integral pero no obtuvimos buenos resultados: el sobrepeso reaparecía con demasiada frecuencia.

    Estaba claro que necesitábamos un tipo de pan lo más parecido posible en textura y sabor al pan normal pero con un índice glucémico bajo. La pega es que ese pan no existía. Lo más parecido a lo que precisábamos era el pan ideado por el Dr. Dukan, pero ni su sabor ni su textura nos convencían.

    Así que no que no nos quedó más remedio que ponernos manos a la obra. Y comenzamos a amasar, probando una receta tras otra.

 

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